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Lentes de colores contra la dislexia

Nota publicada en la revista Perfiles, número 180, Octubre 2002

¿Pueden unos simples filtros de color combatir y solventar problemas visuales aparentemente graves que se resisten a las prescripciones convencionales?

Niñas con lentes para dislexia

Así lo aseguran los creadores británicos de los filtros ChromaGen: no son un sistema de cura, afirman, sino de control; una buena herramienta de ayuda (especialmente en los centros educativos especiales) para determinados niños con problemas de aprendizaje. Además- dicen- puede ayudar a detectar la dislexia, discapacidad sobre la que seguimos desconociendo muchas de sus variables, antes de los seis años, contribuyendo a combatir los serios problemas de adaptación y el alto porcentaje de fracaso escolar que suele derivar entre los pequeños que la padecen, con graves secuelas psicológicas.

El actor Danny Glover confesaba recientemente que otros niños se reían de él en su infancia por tener la piel oscura, la nariz grande... y por su dislexia. "Incluso como actor tardé mucho en darme cuenta de la razón por la que las palabras y letras se mezclaban en mi mente y se me presentaban de forma diferente a los demás", explicó.

Los padres de Ashley de nueve años, Nicole y Bill (británica ella y estadounidense él, residentes en España), han tenido que recorrer también un largo camino hasta descubrir la dislexia de su hija. Tenía dificultades para leer y no se concentraba en ningún texto.

En Primero de Primaria la llevaron al oculista que le prescribió unas gafas con una graduación de solo 0.25. Al cabo de año y medio, cursando ya 2º, su madre le preguntó por qué no se las ponía. "Mamá - le contestó -, las gafas no me hacen nada".

Un optometrista les confirmaría luego que esas lentes no resolverían el problema de su hija. "Muchas personas llevan gafas de hasta 0.75 dioptrías de miopía o astigmatismo, cuando lo que en realidad les pasa es que tienen un desequilibrio de luz en el ojo. "El problema es que en el sector se tienen sólo en cuenta esos aspectos convencionales", asegura convencida Nicole King.

Un calvario

Los padres de Ashley llevaron a su hija a un centro para personas disléxicas, que les supuso un importante desembolso. "Fue importante, porque le permitió entender que era disléxica, no tonta, pero no mejoró: no conseguía progresar, aunque trabajaba y se esforzaba mucho", añade Nicole. dislexia

Fue entonces cuando, a través de un artículo que leyeron en un periódico inglés, conocieron la existencia de unas lentes especiales, ChromaGen, que ayudaban a las personas con problemas de control del movimiento de palabras.

Las lentes, desarrolladas al principio para tratar a personas con daltonismo, intentaban compensar deficiencias que tenián que ver con el color o la luz de la percepción, ayudándolas a estabilizar imágenes que antes no controlaban, que parecían "bailar" ante sus ojos.

Así que se trasladaron a Inglaterra y Ashley probó las lentes. Fue entonces cuando supo explicar a sus padres que, para ella, la "A" era una "V" y "TT", el número "22"..."¡Mamá, las palabras se han pegado al papel!"-exclamó la pequeña cuando se probó sus nuevas lentes-. Antes bailaban al corro de las patatas, saltaban, jugaban...""Pero como no me habias dicho esto antes esto?", inquirió su madre. "Es que no lo sabía", se explicó Ashley.

Han pasado cinco meses. La niña ha leído en este lapso seis libros y sus padres no pueden evitar un sentimiento de culpa por haberla regañado tantas veces por su supuesta vagancia. Pero,¿cómo podian saber lo que le ocurría a su hija y sobre todo como tratarlo? Ni Ashley sabía explicar lo que le pasaba; desconocía que veían los demás.

Desequilibrio de luz

El problema principal para diagnosticar esta discapacidad visual es su identificación temprana, antes de los 6 años, cuando ya se ha materializado en dificultades de adaptación y atención en el colegio, que conducen en muchos casos al fracaso escolar y a importantes problemas psicológicos para el niño.

Un reciente informe del Centro de Estudios de Aprendizaje y Reeducación ha revelado que, de los 205.989 alumnos que estudian de 2º a 5º de Primaria en colegios de la Comunidad de Madrid, 25.621 tenían problemas para aprender y seguir el ritmo de la clase.

En muchas ocasiones estas dificultades iban ligadas a dislexia u otras alteraciones en el aprendizaje.

Para Jone Barrutieta, directora del centro de corrección de dislexia y otros problemas "La llave del Don", cada niño es un caso distinto pero sigue siendo muy importante detectar a tiempo estos problemas e incluso prevenirlos. "En los colegios se debería utilizar el sistema de luz, que consiste en enseñar al niño a asociar al tiempo la imagen, el sonido y las diferentes grafías de las letras, porque esto, aplicado desde los primeros años, va a combatir una futura dislexia".

Existen muchas teorías y se han realizado numerosos estudios para comprender a fondo esta dificultad de relacionar lo oral y lo escrito. A menudo, se tiende a concebir estos problemas como competencia de los psicopedagogos, no de los optometristas. Nicole King tiene muy claro que, en realidad, problemas como el de su hija tienen un carácter puramente físico: un simple desequilibrio de luz en la captación del ojo que distorciona el mensaje que se envía al cerebro: "no digo que ésta sea la explicación de todos los casos de dislexia -matiza-, pero sí de la mayoría de los que encontramos".

La clave podría estar en la diferente velocidad a que viaja la luz por los distintos colores y el mensaje que, en consecuencia, llega a nuestro cerebro. Con esa misma filosofía, ya en 1.922 Karld Pulfrich, ciego de un ojo, elaboró la técnica que lleva su nombre y hoy se enseña en las escuelas de Óptica de todo el mundo. Conciente de que veía las cosas de forma diferente a los demás realizó el experimento de colocar una lente oscura en uno de los ojos de una persona que miraba un péndulo; pues bien, el observador, en lugar de ver un movimiento de izquierda a derecha percibía que el péndulo giraba en circulo. La explicación es que la luz penetra por el ojo destapado de forma "más rápida" que la que lo hace a través del ojo provisto de una lente oscura y esta disfunción distorsiona el mensaje que llega a la mente.

Intervención pionera

Chaaban Zeidan, optometrista, lleva años estudiando cómo ayudar a las personas que padecen dislexia y ha sido pionero en la aplicación de las técnicas con estas nuevas lentes. Para él, los principales problemas de esta dolencia radican en definir los métodos más adecuados de tratamiento y mejorar la formación del personal especializado en aptitudes específicas. "Es importante además que exista una financiación para el tiempo de enseñanza adicional y una integración en los planes escolares", afirmaba al respecto en un reciente estudio.

El disléxico tiene dificultades para leer, reproducir y entender letras y números. Muchas veces se piensa de ellos que son vagos o que tienen problemas de conducta, pero lo cierto es que son personas que tienen perdido el control de la palabra escrita. Hay estudios que niegan de esta dificultad en el aprendizaje sea una "enfermedad"; lo interpretan como una diferencia genética, y por tanto hereditaria. No debe tampoco vincularse a problemas de desarrollo de la inteligencia: la pequeña Ashley, por ejemplo, de apenas 9 años, tiene un coeficiente intelectual superior a 120 y es bilingüe: conversa perfectamente en inglés y español.

"Estoy segura de que estas lentes que, al final, han resuelto el problema de mi hija podrían ayudar a muchas otras personas con problemas visuales y permitir que miles de niños y adultos rectifiquen su discapacidad. Puede que no funcione en todos los casos, pero a los que les pueda ayudar les cambiará la vida", concluye Nicole King.

Miopía

En caso de la miopía, el globo del ojo suele ser mas grande o mas largo de lo corriente, por ello la luz se enfoca hacia un punto delante de la retina. La miopía hace que los objetos distantes se vean borrosos.

La miopía puede ser de nacimiento pero normalmente sus síntomas aparecen con el crecimiento o en la infancia. Puede aumentar con el desarrollo corporal haciendo resultar necesario el cambio graduatorio de lentes, de la misma manera que a medida que crece el niño necesita aumentar el número de calzado.

Después de la adolescencia, cuando se detiene el crecimiento, la miopía se vuelve generalmente estacionaria.

El uso de lentes no disminuye ni aumenta el desarrollo de la miopía.

Hipermetropía o presbicia (Cuando se ve sólo de lejos)

En caso de hipermetropía, el globo del ojo tiende a ser mas pequeño o mas corto por lo que la luz se enfoca detrás de la retina.

La habilidad de adaptación del ojo (enfocando de cerca) proporciona un poder refractario suficiente como para permitir a las personas con hipermetropía poder ver nítidamente a la distancia, sobre todo durante la juventud.

Cuando se alcanza los cuarenta, puede empezar a resultar necesario corregir una hipermetropía moderada si ésta causa molestia al mirar de cerca. La hipermetropía incorrecta en los niños puede provocar que estos tuerzan los ojos.

En caso de hipermetropía o presbicia, este problema se puede corregir con lentes (anteojos o gafas) o con bifocales, sin necesidad de someterse a una operación quirúrgica.

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